SANGRE DE TINTO

Robet Pattinson visitó Buenos Aires y probó “el famoso malbec”

Durante más de 5 días recorrió varios barrios porteños con su novia, la cantante Suki Waterhouse, a la que vino a acompañar para cantar en el festival Lollapallosa. Compró ropa interior intervenida y probó tintos y cervezas locales.

Jugó al pool en un conocido punto del Barrio de Belgrano, recorrió el Abasto y el under porteño y, finalmente, se transformó en un vampiro que come carne y toma sangre Malbec.

 

El conocido actor británico de 36 años, Robert  Pattinson visitó la famosa parrilla de Buenos Aires, Don Julio, donde intentó pasar desapercibido, aunque no lo logró: fue reconocido de inmediato y varias personas se le acercaron para pedirle una foto. El lugar reconocido por su cava y la excelencia de sus brasas le hizo conocer lo mejor del malbec argentino de Valle de Uco y quedó encantado. También visitó la pizzería Napoletana, ubicada en la calle Guatemala.

Ahí fue abordado por distintos fotógrafos, por lo que, al salir, tuvo que apurar su paso y esquivar los flashes. Esta vez como en los siguientes recorridos con cerveza doble Ippa en mano, su favorita junto al agua mineral.

El protagonista de la saga “Crepúsculo” poco tuvo que ver con ese personajes itinerante de ventanas donde sólo se alimenta a costa de sangre.  Mientras Suki Waterhouse le decía a todos sus fans que la fueron a ver al Lollapalooza que Argentina es “el país más genial del mundo” y que ese era “el mejor show de mi vida”, Robert Pattinson, su novio, aplaudía detrás del escenario.

Al terminar su gira, la pareja fue a conocer un bodegón de Palermo. Su novio fue directo al aeropuerto donde la esperaban en Chile, pero él sigue misterioso entre nosotros para seguir recorriendo rincones com el espacio perfomático El Vómito, donde asistió a una subasta de obras de arte y compró ropa interior muy grasiosamente intervenida por el artista Matías Dirty. Mientras Suki Waterhouse le decía a todos sus fans que la fueron a ver al Lollapalooza que Argentina es “el país más genial del mundo” y que ese era “el mejor show de mi vida”, Robert Pattinson, su novio, aplaudía detrás del escenario. Ese viernes el Hipódromo de San Isidro estaba rebalsado de gente: muchos aguardaban el esperado cierre con Drake Rosalía. Cuando el espectáculo terminó, la pareja británica se fue a cenar a un bodegón de Palermo dando gala de su buen humor. El mismo con el que,  el ahora “ Batman”, toleró  con sonrisas los “I Loviu” a gritos de sus admiradoras locales.

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