En Argentina, las papas fritas tienen un lugar asegurado en los momentos de disfrute. Según un estudio*, el 47% de los argentinos las elige como su snack favorito durante los fines de semana, reafirmando su presencia en nuestra vida cotidiana. Y también como su guarnición favorita. Aunque comúnmente se las asocia como un acompañamiento, las papas fritas tienen un lugar especial en momentos de reunión. Ya sea en una picada con amigos, como snack en un cumpleaños o durante un almuerzo familiar, son el centro de las juntadas y un símbolo de celebración compartida. Su capacidad para adaptarse a cualquier ocasión las convierte en un elemento indispensable en la mesa argentina.

Papas fritas y su mejor compañero etílico
- Papas clásicas con sal : Espumosos (Champagne o un buen vino espumoso argentino). Las burbujas y la acidez cortan la grasa de la fritura a la perfección. La hacen resbalar del paladar, barren la sensación que deja de empastado el frito.
- Papas con queso o cheddar: Vinos blancos con cuerpo (como un Chardonnay con paso por barrica).
- Papas picantes o especiadas: Vinos tintos jóvenes y frutales (como un Pinot Noir o un Malbec joven) o un blanco semiseco como Riesling.
- Papas con trufa o sabor intenso: Tintos más complejos y elegantes (como un buen Cabernet Franc o Merlot)

Si hay algo que diferencia a las papas fritas de Lay´s , las más vendidas del mundo es su simpleza. Están hechas con solo 3 ingredientes: papa, aceite y sal. Sin ingredientes de más, esta simple combinación nos da como resultado el sabor y la calidad tan característico. Desde la selección de las papas hasta su elaboración, cada etapa busca preservar el sabor auténtico de uno de los snacks más elegidos. Las multiplicidad de sabores adicionales crearon con el tiempo un abanico irresistible y por ello siempre tienen un fan.

Hoy, PepsiCo representa cerca del 2% de la producción total de papa del país y aproximadamente el 6% de la producción agroindustrial. A su vez, la compañía impulsa el desarrollo de variedades especialmente adaptadas a las necesidades de la industria, entre ellas dos variedades exclusivas de Frito-Lay, que se cultivan en unas 1.200 hectáreas.

En el marco de una fecha que celebra a uno de los alimentos más elegidos en todo el mundo, continúa apostando por el desarrollo de la producción local, acompañando a productores argentinos y promoviendo una cadena agrícola basada en la innovación, la tecnología y el trabajo conjunto.