Octubre es el mes en que la vid despierta por completo y arranca un periodo de intenso desarrollo vegetativo y floración en los viñedos argentinos. Hay tres actividades que se destacan a pura adrenalina y silencio:

- Brotación y crecimiento: Las yemas que descansaron en invierno se transforman en brotes verdes y uniformes, con hojas activas que aumentan la capacidad fotosintética de la planta.
- Floración y cuaje: Entre octubre y noviembre ocurre la floración (flores pequeñas y discretas) y el posterior cuaje, momento clave donde la flor se convierte en pequeña baya.

- Cuidados esenciales: Los viticultores realizan aplicaciones de bioestimulantes y manejos de riego para ganar resiliencia frente a posibles heladas tardías. Salvo que el viñedo sea orgánico u biodinámico , que en ese caso los abonos serán seleccionados con productos minimamente invasivos, naturales y propios de la finca.
Y para poner un poco de ritmo tradicional los viñedos de todo el país se suman a la tendencia de los sunset: tardes de puestas de sol, gastronomía y DJ sets en vivo , disfrute cool en el horizonte de las viñas.