EL FRIO Y EL VINO

Invierno : el viñedo en reposo activo

En invierno, las bodegas ofrecen diversas actividades y experiencias para disfrutar de la temporada. Incluyen catas de vinos, visitas a viñedos, eventos especiales y la oportunidad de apreciar el paisaje invernal de la región. ¿Qué pasa puertas adentro de la viña?

Cuando hablamos de viñedos, solemos imaginar bellísimas hileras con frondosas canopias verdes y fruta perfecta, impoluta colgando por doquier. A lo sumo, algún parral, de características similares. No lo hacemos solo nosotros: cualquier motor de búsqueda arroja los mismos resultados cuando se lo consulta por la palabra “viñedo”.

Pero el ciclo de la vid es largo y complejo, lleno de momentos bien distintos entre sí. Y si bien la comunicación se obnubila con la vendimia, hay muchos otros trabajos igual de importantes para llegar a producir un vino de calidad. Entre ellos, los que se realizan en invierno son clave.

¿Cuáles son esas tareas? “El trabajo más importante que se realiza en esta época es la poda, un análisis que se hace planta por planta, con la vista y experiencia de cada uno de los podadores, para dejar a través de los cortes yemas productivas que generarán una relación de balance entre hojas y fruta. En las plantas con poca expresión vegetativa, por ejemplo, suelen dejarse menos yemas para que se equilibre; aquellas con mucha expresión, quedarán con algunas más” cuenta Matías Prieto, ingeniero agrónomo en Lorenzo de Agrelo. “Es super importante porque define, en cierta forma, al ciclo 2025-2026 en cuanto al desarrollo de la canopia y los racimos”.

Federico Gambetta, enólogo de Alto Las Hormigas, agrega que “los vinos se diseñan desde ahora y ser conscientes de cómo podamos permitirá tener viñedos que duren muchos años. También se regeneran los suelos mediante verdeos de invierno y riegos. Esto es fundamental porque si bien la planta de vid está descansando, toda la microbiología -e incluso las raíces de la planta, aunque a un menor ritmo- están con actividad, preparándose para llegar bien al momento de la brotación. El suelo nunca descansa”.

Invierno 2025 y un poco de futurología

No quedan dudas de que los trabajos de invierno son importantísimos, no sólo para la producción vitivinícola sino para asegurar la longevidad de los viñedos en el tiempo. Y así como cada añada trae su impronta, ningún invierno es igual al anterior.

En Agrelo, por ejemplo, todo pareciera ir de viento en popa: “fue un otoño muy lindo, sin heladas repentinas” comenta Prieto. “Cuando tenés un un otoño largo, las hojas van mandando a reserva todo lo que generan, para tener en primavera una muy buena brotación. Las heladas repentinas hacen que se pierda esta capacidad de reservar.

Luego llegaron los fríos intensos: tuvimos algunos días con temperaturas mínimas más bajas de lo normal, pero nada que nos perjudique. Venimos un poco atrasados con las nevadas, pero a comienzos de julio se pronostica un un temporal que podría cubrir de nieve la Cordillera, necesario para tener agua durante la primavera y el verano”.

Desde el Valle de Uco también llegan mensajes esperanzadores. “Esta temporada comenzó con menos nieve que las últimas dos pero con olas de frío bien marcadas, alcanzando temperaturas de hasta -15°C en nuestros viñedos del Valle de Uco. Creo que seguirá con esta patrón de invierno seco pero ojalá me equivoque y las montañas se carguen de nieve. Nuestros abuelos decían que los años de inviernos fríos son el augurio de buenas cosechas, espero que así sea”, declara Gambetta.

El patrón se repite saliendo de Mendoza -y de Cuyo también-, según cuenta Lucio Leucke, responsable técnico de viñedos en Puerta del Abra, en Balcarce, Provincia de Buenos Aires. “El invierno 2025 comenzó con temperaturas más frías que el año pasado, lo que favorece un buen reposo invernal. Esto es clave para la sanidad del viñedo y para lograr una brotación uniforme y vigorosa en primavera. De mantenerse estas condiciones frías, como esperamos, se reforzarán aún más estos beneficios”. Además, la bodega bonaerense recibió a su asesor de la consultora Simonich&Sirch para establecer parámetros de poda específicos para cada varietal, estimulando un mayor vigor en las vides.

Desde la Patagonia, Hans Vinding-Diers, enólogo de Bodega Noemía en Mainqué, Río Negro, comenta que este invierno comenzaron a trabajar antes porque la cosecha terminó muy temprano. “Nos dio tiempo para preparar la viña: cambiar postes y alambres, arreglar sequías de agua. El frío llegó tarde, recién a partir de junio empezamos a sentirlo. El 21 de ese mes se hizo presente y con fuerza, tuvimos una semana a -13°C en nuestra zona”.

“Para nosotros, la poda es uno de los dos momentos clave para hacer grandes vinos, tan importante como el punto de cosecha. No tenemos la bola de cristal, así que es imprudente pronosticar lo que podría pasar. Lo importante es siempre estar con tiempo para realizar cada tarea”, concluye.

Fuente: AAS ( Asociación Argentina de Sommeliers); Instagram : @aasommeliers

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